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sideral club madrid

«Indie Rock en estado puro. Mítico bar malasañero conocido por su famosa cueva abovedada que abrió sus puertas en 2005 por donde han pasado los mejores djs de Malasaña y de la esfera nacional actual. Siendo además el trampolín de muchos otros disjockeys de la zona. Noches variadas distinguidas por el ritmo personal que marca cada uno de los djs que nos visita cada fin de semana. El Rock nunca muere podría ser sin duda nuestro lema, pues ya desde sus inicios en los años 80 era un local de referencia en este ambiente. Sideral cuenta con más de 200 m2 repartidos en dos plantas. Decoración underground con paredes de ladrillo e ilustraciones personalizadas de nuestra gente.»

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Biografía

En los 30 años largos que lleva funcionado como zona de copas, raro es el bar de Malasaña que anteriormente no haya sido otro, con distinta orientación pero idéntica ubicación.

Tal es el caso de ‘The Sideral Club’, que en una etapa anterior fue el ‘Grial’, entre otras de las muchas propuestas que han ocupado en el último cuarto de siglo este local, que preside la Plaza de San Ildefonso (aunque su entrada se encuentre en la colindante calle de San Joaquín).

Regentado en los últimos meses por los antiguos responsables de ‘El Patibulillo’, lo que diferencia este ‘Sideral’ de sus pares es su interés por los ‘oldies’ y el rock en un tiempo en que Malasaña, que antaño fuera la zona rockera por antonomasia, ha relegado a el ‘Ritmo del diablo’ a ‘La Vía Láctea’ y poco más.

 

«La verdad es que hemos ‘flipado’ al ver lo que la gente estaba echando de menos el rock«, explica César, uno de responsables de la casa. Ahora bien, que nadie se llame a engaño. Aunque ‘The Sideral Club’ pueda ser uno de los pocos bares de la capital donde aún es frecuente escuchar a The Clash y otras glorias de antaño, esto no significa que DJ Mos, el residente, se olvide de las últimas tendencias del techno, el indie, el brit pop y la música electrónica.

Cada cosa tiene su tiempo y su lugar. Así, los comienzos de las veladas y la planta superior del lugar están marcados por las nuevas tendencias musicales, en tanto que el rock & roll se deja para las horas finales y el sótano.

Con un aforo que se calcula en torno a las 150 personas, el club reúne una parroquia integrada, principalmente, por mods y ‘poppies’. Unos y otros gustan de beber el llamado ‘tequila canalla’, un trago que, en sí mismo, no se diferencia de los otros tequilas que se puedan servir en cualquier establecimiento; aquí, lo que cambia es el ritual a la hora de tomarlo: si el acompañante es la pareja del bebedor, éste chupa la sal que precede al trago del cuello de su ‘partenaire’ y muerde el limón de su boca, que no de su propia mano, como manda el protocolo más o menos oficial.

La verdad es que, en lo que a la bodega del local se refiere, llama especialmente la atención la gran variedad de chupitos que se ofertan. Sus combinaciones son tan caprichosas como las formas que se obtienen con la característica mezcla del humo y el láser entre las sombras que presiden el espacio.

Por lo demás, según explican sus responsables, la decoración «quiere evocar un garaje», lo que también era muy propio de algunos de los antiguos bares de la zona. Tal vez en ese equilibrio entre la Malasaña pretérita y la presente resida la clave del éxito que ha encontrado ‘The Sideral Club’ desde sus primeras veladas.

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